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Altas capacidades: un reto para las familias y el sistema.

Young Boy on Laptop Computer Learning

Los estudiantes con altas capacidades precisan una atención especial, de ahí la importancia de detectarlos a tiempo para atajar el fracaso escolar. Sin embargo, el sistema educativo en su conjunto no ha afrontado todavía con suficiente rigor y recursos cómo identificar a estos niños y niñas y atenderlos de forma adecuada a sus necesidades.

Aunque hace décadas que las autoridades educativas españolas vienen alertando de la importancia de atender las necesidades de los niños y jóvenes con altas capacidades (AACC), en la práctica se ha avanzado poco. “Es prioritario concienciar a la sociedad en general y a la comunidad educativa en particular, junto con los padres, de la especial problemática del mundo de la alta capacidad”, señalaban las psicólogas María Teresa Gómez Madevall y Victoria Mir Costa en su obra “Altas capacidades en niños y niñas” (Editorial Narcea, 2011).
A pesar de que tanto la normativa estatal como la autonómica confirman que se trata de alumnos con necesidades educativas especiales, las estrategias que se están llevando a cabo para potenciar su excelencia son insuficientes. En relación con este problema, José Manuel Crespo, presidente de la Asociación de Altas Capacidades de Gipuzkoa (Alcagi), señala que “para las Administraciones no es una prioridad la atención a las AACC y, por tanto, no ponen los recursos necesarios, ni para formación, ni para personal, ni para detección. Y si lo hacen es de manera remisa y empujada por la presión de las asociaciones. Queda en manos de la iniciativa particular de cada colegio la obligación educativa de atender a los alumnos equitativamente”.
Por su parte, Carmen Sanz, psicóloga clínica y directora de El Mundo del Superdotado, opina que “suele fallar la detección: la mayoría de los niños superdotados pasan por la escuela sin que nadie se dé cuenta. En algunos casos se están poniendo en marcha clases especiales fuera del horario lectivo o se agrupa a este tipo de niños en determinadas escuelas, se conceden becas para los padres o subvenciones a los centros que organizan clases especiales, pero en ningún caso cubren las necesidades de estos chicos. Falta mucho por hacer”.
Puesto que la comunidad educativa no solo no sigue una línea común en relación con las estrategias didácticas más convenientes, sino que, en muchos casos, ni siquiera facilita la integración de esos alumnos, es fundamental que los padres tomen conciencia de la importancia de detectar lo antes posible si sus hijos tienen altas capacidades. La Fundación Avanza aconseja que se pongan en contacto con el tutor del niño y le comenten sus sospechas para que este dé los pasos pertinentes que ayuden a dilucidar si, efectivamente, el niño es o no superdotado.
Otra opción es acudir a un centro privado con experiencia en altas capacidades intelectuales. En El Mundo del Superdotado, por ejemplo, son especialistas en valoraciones y ofrecen cursos de inteligencia y superdotación para padres, maestros y orientadores, así como asesoramiento personal para superdotados adultos, diversas terapias para atender problemas de depresión, relaciones sociales, etc. Para los adolescentes con problemas, trabajan con el Método Darwin, específico para superdotados: “Realmente funciona muy bien. Trabajamos con chicos de toda España tanto presencialmente como por videoconferencia”, explica Carmen Sanz.

¿QUÉ SON?
En contra de lo que se pueda creer, no es fácil identificar las altas capacidades. Los alumnos que las poseen no constituyen un grupo homogéneo: algunos manifiestan importantes dificultades para el aprendizaje; otros presentan alteraciones de la conducta (obsesiones, miedos infundados), afectividad emocional deficiente, baja integración social y falta de motivación, entre otras. “Es frecuente encontrar alumnos con un bloqueo emocional que dificulta su aprendizaje y silencia sus talentos. Cuando esto sucede, puede afirmarse que el alumno posee el síndrome de bajo rendimiento”, indica la psicóloga Sandra Carracedo, coautora del libro “Niños con altas capacidades a la luz de las múltiples inteligencias” (Magisterio Río de Plata, 2007).
La propia comunidad científica complica las cosas al hablar de la existencia de inteligencias múltiples (lingüística, lógicomatemática, cinética-corporal, espacial, musical, pictórica, naturalista y personal) sin establecer antes una definición clara de qué es la inteligencia. Sí hay consenso, en cambio, en que es el resultado de factores genéticos y ambientales y, por tanto, es esencial un ambiente favorable para desarrollarla.
Con el fin de ayudar a detectar qué tipo de altas capacidades poseen algunos alumnos, los expertos han establecido una tipología: a los que poseen una inteligencia lógica y creativa muy alta los califican de ‘superdotados’; les siguen los ‘precoces’, alumnos que evolucionan más rápido y poseen más recursos mentales que sus compañeros, aunque con el tiempo se equilibran. Por último, están los ‘talentosos’, que poseen gran capacidad en relación a un aspecto de su inteligencia. Una vez efectuada la identificación, es preciso ofrecer al alumno una educación adecuada a sus características individuales y ahí es precisamente donde el sistema educativo falla, al no disponer de suficientes programas de adaptación y enriquecimiento que motiven a luchar a estos niños y niñas. “Si no se detectan las altas capacidades y los talentos, difícilmente se podrán potenciar y pueden perderse. De la familia y la escuela depende que puedan llegar a la plenitud de la madurez y ser productivos en todos los ámbitos: social, personal y laboral”, explica María T. Gómez Masdevall.
Sin embargo, muchos colegios siguen sin estar preparados para la atención personalizada que precisan estos alumnos. José Manuel Crespo concluye diciendo que “las metodologías basadas en la creatividad, el trabajo cooperativo, las inteligencias múltiples y la potenciación del talento harían que la diversidad de los alumnos se atendiera adecuadamente, pero la organización escolar es muy rígida y no permite los cambios tan fácilmente”.

En contra de lo que se pueda creer, los alumnos que poseen altas capacidades intelectuales no constituyen un grupo homogéneo. No es fácil identificarlos

ASOCIACIONES EN ESPAÑA
En España existen muchas asociaciones que luchan para que se cumpla lo previsto en la ley para la atención específica a los alumnos de AACC. 
En algunas comunidades autónomas –promovidas por las administraciones (Asturias, Andalucía, Aragón, Madrid, Canarias), la universidad (Murcia), entidades privadas o fundaciones (Cantabria, Cataluña)– se han llevado a cabo iniciativas interesantes, pero distan mucho de ser la norma general de aplicación en las escuelas y colegios. En el País Vasco se han puesto en marcha diversas iniciativas privadas con algún apoyo municipal, pero se trata de experiencias aisladas en horarios extraescolares como la Fundación Nuevas Claves Educativas (Bilbao), o los Grupos de Alto Rendimiento (Vizcaya). En horario lectivo cabe destacar el Colegio La Salle San Luis (San Sebastián), que organiza aulas de ampliación y un plan de detección general. Mientras, las asociaciones españolas organizan durante el curso escolar talleres de actividades creativas para los niños y escuelas de padres.

Fuente: Isabela Herranz

 

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